jueves, 10 de enero de 2013

LA TRAIDA Y LLEVADA UNIDAD

Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste. Juan 17:21

 Me impactan sobremanera las palabras de Jesús en su oracion sacerdotal que comienza en el capitulo16 y termina en el 18. He estado hablando con la Iglesia acerca de este asunto porque Dios me ha mostrado que no existe una verdadera unidad entre los santos, por esa razón la Iglesia ha dejado de avanzar en el poder del Espíritu Santo. Humanamente no somos capaces de crear unidad, sino todo lo contrario, ya que cada quien hace lo que quiere y cree que le conviene. Jesús le dice al Padre: "para que todos sean una cosa..." esta unidad solo la puede producir el Espíritu Santo en corazones y mentes dispuestas a ser transformados; por lo regular no existe unidad ni en la propia familia, menos en la familia espiritual, pues cada quien tiene su propia interpretación de la Palabra de Dios, por lo que no permiten que otros traten de cambiar esa concepción que se les ha heredado o han creado, encerrandose en sus burbujas de "santidad" creada por ellos mismos, denostando a otros santos que como no viven bajo sus normas son satanizados. Dios quere que seamos maleables como la plastilina para que poco a poco nos vayamos amalgamando los unos con los otros, el día de Pentecostes había 120 barras de plastilina que con el calor de diez dias de convivencia se fueron suavizando hasta que ese glorioso día el Espíritu Santo concluyo la obra que Jesús había comenzado en esos imperfectos hombres y mujeres, por lo que fueron amalgamados los unos con los otros y llegaron a cumplir el propósito del Padre en Jesús, ser una misma cosa, tener una misma alma, someterse los unos a los otros, no había propiedad, todo estaba sujeto al Espíritu Santo. Así es que el propósito de Dios para sus hijos, es: la unidad. Ya seguiremos hablando de ello mas adelante

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